Magnificum Sanctórum

Podría haber sido músico como cualquiera, pero eligió la abogacía, el duro camino universitario, los primeros pasos como empleado en un estudio jurídico explotador, sus primeros casos cobrados con esfuerzo. Ahora el santo litiga en los tribunales nacionales, y aunque se le notan las canas, en los juzgados todavía lo miran con admiración cuando dicen “Mirá: ahí viene el pibe Maravilla”

Ver la entrada original

Anuncios